Monte
Memorias del camino - Memorias de lo esencial
Esa mañana, en el ascensor del edificio donde vivía, me encontré con una señora mayor. Yo iba para el piso 11. Cuando le pregunté a qué piso iba, dudó un momento, miró los botones y dijo:
—Creo que para el mismo 11… ya ni me acuerdo. Cuando uno se vuelve viejo, se le olvidan muchas cosas…
Le sonreí y le respondí que lo importante era no olvidar lo realmente esencial de la vida. Ella asintió, pero antes de que las puertas se abrieran, me dejó una frase que me quedó dando vueltas:
—Aunque yo creo que ustedes, los jóvenes, están perdiendo la memoria antes que nosotros.
No supe qué responderle, pero mientras caminaba, me quedó resonando su idea. Tenía razón. Hoy en día, la memoria no solo se deteriora con la edad, sino también con la velocidad con la que vivimos. La inmediatez, la sobrecarga de estímulos, la constante necesidad de recompensa rápida… todo nos empuja a olvidar lo que realmente importa. Nos hace vivir como caballos con anteojeras, avanzando sin mirar a los lados, sin detenernos a conectar con nosotros mismos, con los demás, con lo simple.
Esa conversación me recordó algo que alguna vez me dijo un profesor en la universidad:
—Generar conciencia es imposible.
En ese momento, no estuve de acuerdo. Y hoy, con más razón, creo que sí es posible. No es fácil, pero es necesario.
Desde hace un tiempo, junto con María, hemos sentido esa inquietud: cómo podemos ayudar a las personas a reencontrarse con lo esencial, a vivir de una manera más consciente, a rescatar la memoria de lo simple y significativo. De esa idea nació MONTE, un espacio donde buscamos recordar lo que realmente nutre el alma: la naturaleza, el tiempo sin prisa, la conexión humana, la belleza de lo cotidiano.
Pero también es un llamado a salir, a respirar aire puro, a caminar por la tierra que nos sostiene. Queremos incentivar a las nuevas generaciones a redescubrir el mundo más allá de las pantallas, a explorar el aire libre, a sentir el sol en la piel, el agua fría de un río, el sonido del viento entre los árboles.
Y más que eso, queremos despertar la curiosidad por nuestro propio territorio. Colombia es un país inmensamente rico en recursos, especies y cultura. Conocerlo es el primer paso para valorarlo. Y solo cuando somos conscientes de lo que nos rodea, aprendemos a cuidarlo.
Este es nuestro proyecto, nuestra misión. Una invitación a bajar el ritmo, a recordar y a volver a lo esencial.